jueves, 16 de febrero de 2017

Crónicas de una ciclista urbana principiante



Obtuve una llave de Mi bici pública, el servicio de bicicletas públicas de la ciudad de Guadalajara. La compré sin pensarlo dos veces a causa de los recientes gasolinazos; pero que después no la utilicé. Es peligroso andar en bicicleta por la ciudad.

Sin embargo, por azares del destino, tengo la camioneta en el taller a causa de un incidente vial y que me obliga a usar el medio de transporte público. Pensé: "Ahí está la llave, es hora de utilizarla".


:)


Primer día:

Nerviosísmo total. Tomé la bicicleta temblando, y temblando me fui por callecitas de la ciudad. A cada momento tenía que orillarme y pararme para dejar pasar a cada automovilista que estuviera detrás de mí. Dije: "Ni modo, primero mi seguridad, que se pasen". Todo el tiempo estaba a la defensiva en cada cruce, en cada acercamiento motorizado, en cada carro estacionado... Pero lo hice. Llegué a mi destino. Me sentí realizada...

Segundo día:

Decidí tomar otra ruta, porque la primera estaba llena de baches y tierra; es decir, había elegido una callecita que sólo la parchan cada año y los pavimentos son una catástrofe. 
Ahora me fui por López Cotilla; una calle recientemente arreglada, muy adoquinada con ciclovía bien demarcada con pequeños bordos me hizo sentir más en confianza. Bajé por esa calle hasta Avenida Chapultepec; iba más tranquila, traté de disfrutarlo. Para tomar "Chapu", tomé el amplio camellón, y fue un prodigio, me gustó: No había peligro, no había carros; por el contrario, había árboles, había oxígeno... aire fresco... Me empecé a relajar... Fue gratificante.
Por último, tomé Efraín González Luna, una calle practicamente tranquila, pero angosta, por donde pude ser dueña a lo largo y ancho de sus pavimentos, hasta dar vuelta, tomar Vidrio y por último, llegar a Federalismo. Toda una proeza. Me sentí mejor. =)

Tercer día: 

Misma ruta que la anterior, ahora con más confianza, mayor disfrute, más satisfacción y entereza; en pocas palabras, un trayecto corto que comienzo a dominar. Touché.



viernes, 20 de enero de 2017

Muchas preguntas, pocas respuestas....



Nunca sabremos si somos buenos padres o no...

Entiendo que en algo estamos fallando cuando suceden actos atroces en niños y adolescentes... ¿Qué es?

Pienso en 1984, la novela de Orwell; pienso en cómo nos absorben las redes sociales; pienso en la falta de comunicación entre padres e hijos; pienso en las ínfimas oportunidades para fomentar el arte, la lectura, el deporte, la cultura... Pienso en la culpa del gobierno; si sí o no, de la falta de espacios; de la falta de oportunidades, de la falta de políticas públicas para que los padres estén más tiempo con sus hijos... 

Sin embargo... 

Es el miedo a no ser una buena madre... 

Mi compromiso es la atención y el amor: construir diálogos cada vez más íntimos... Disfrutar de la compañía de mis hijos; y ser ejemplo. No hay más.

Busquemos la paz que tanto necesita México.